lunes, 9 de agosto de 2010

Un Tesoro en Vasija de Barro

Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros. 2 Corintios 4.7 NVI

Este es uno de los versículos bíblicos que más me llama la atención y me impacta.  Tenemos un tesoro, una fortuna, un dineral, una posesión incalculable, ¿en una vasija de barro?... Algo esta mal. Debería de estar bien custodiado y guardado, en un banco o en una caja fuerte por lo menos. Sin embargo la palabra nos dice que esta guardado en una vasija o vaso de barro.  Sigo pensando que algo esta mal.

El barro se rompe fácilmente, es delicado, es débil, y no dura todo lo que quisiéramos.  Sin embargo la misma palabra nos dice que precisamente ese era el deseo del corazón de Dios al poner tan tremendo tesoro en un baso de barro: para que se vea que tan sublime poder viene de Dios y no de nosotros. Ahora comienzo a entender porque me sonaba mal…. Porque en definitiva, todo tiene que ver con el tesoro y con el poder de Dios y no con la vasija de barro.  El centro de atención no es ni la vasija ni el barro, es Dios, su tesoro y su poder.

Ahora, ¿cuál es el tesoro?. He prestado atención a muchos cristianos hablando de este versículo y la mayoría hacen referencia al tesoro como el ministerio que Dios nos confió, apuntando a los dones que Dios nos dio, e inclusive muchas veces hablando de las posesiones que el nos entregó.

Sin embargo, cuando leemos este versículo en otras versiones y mas aún, cuando leemos el contexto, entendemos que el tesoro tiene que ver si con un ministerio, pero no en base a un don espiritual, sino a un ministerio que Dios quiere que ejerzamos entre los que se pierden.
…cuando nos permitió entender la buena noticia, también iluminó nuestro entendimiento, para que por medio de Cristo conociéramos su grandeza. Cuando Dios nos dio la buena noticia, puso, por así decirlo, un tesoro en una frágil vasija de barro. Así, cuando anunciamos la buena noticia, la gente sabe que el poder de ese mensaje viene de Dios y no de nosotros, que somos tan frágiles como el barro. 2 Corintios 4.6-7 TLA

Este versículo en la versión actualizada nos da luz sobre el tesoro en cuestión: es la buena noticia de salvación. A Dios le ha complacido permitir que las buenas noticias impacten nuestras vidas, llevándonos al conocimiento de Cristo, y luego nos dio la responsabilidad de compartir esa buena noticia, el evangelio, con quienes no han tenido oportunidad de escucharlo.  Es por eso que en el versículo 3 dice: si nuestro evangelio está encubierto, entre los que se pierden está encubierto. 2 Corintios 4.3 RVA

El sublime poder de Dios se manifiesta en que siendo nosotros barro, débiles, chicos, dejados de lado, lo “vil y despreciado de este mundo”, Dios ha confiado en nosotros la tarea de anunciar las virtudes de Cristo a toda creatura, y en medio de nuestra debilidad nos fortalece, anima, levanta, para que nosotros podamos cumplir esa tarea de que todas las naciones le conozcan.  Ese es el contexto de 2 Corintios 4.8-11 que tanto nos gusta:

Por eso, aunque los problemas nos acosan, no nos angustian; aunque nos vemos en apuros, no desesperamos; nos persiguen, pero Dios no nos abandona; nos derriban, pero no nos destruyen. Allá adonde vamos, llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también en nuestro cuerpo se manifieste la vida de Jesús. BLS

Generalmente utilizamos estos versículos para animarnos en cuando nos encontramos en medio de un problema o una situación difícil.  Pero según el contexto del pasaje estos versículos no aplican a todos los casos. Pablo se refiere a que cuando estamos cumpliendo nuestro rol de anunciar la buena noticia que nos transformo a nosotros, cuando estamos llevando la luz, los problemas nos acosaran, pero podemos confiar que no nos angustiarán, que nos veremos en apuros, pero no desesperamos, que nos perseguirán pero que Dios nunca nos abandonará, que hasta inclusive podrían derribarnos, pero nunca nos destruirán.  Por eso los que viven para que Dios cumpla su plan en ellos en las naciones, muchas veces llevaran en sus cuerpos la muerte de Jesús. Y eso muchas veces será literal.

Antes de llegar a estas palabras de 2 de Corintios 4.7 Pablo ya habla de la urgencia de compartir el evangelio y del privilegio del ministerio que Dios nos encargó.  Déjeme citar los versículos textuales:

2 Corintios 2.14-16 NVI
gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes​​ y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento.  Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden.  Para éstos somos olor de muerte que los lleva a la muerte; para aquéllos, olor de vida que los lleva a la vida.

2 Corintios 3.6 NVI
Él nos ha capacitado para ser servidores de un nuevo pacto

2 Corintios 3.7-9 NVI
El ministerio que causaba muerte, el que estaba grabado con letras en piedra, fue tan glorioso que los israelitas no podían mirar la cara de Moisés debido a la gloria que se reflejaba en su rostro, la cual ya se estaba extinguiendo.  Pues bien, si aquel ministerio fue así, ¿no será todavía más glorioso el ministerio del Espíritu? Si es glorioso el ministerio que trae condenación, ¡cuánto más glorioso será el ministerio que trae la justicia!

2 Corintios 4.1 NVI
Por esto, ya que por la misericordia de Dios tenemos este ministerio, no nos desanimamos.

2 Corintios 4.3 NVI
Pero si nuestro evangelio está encubierto, lo está para los que se pierden.

Después que Pablo presenta el ministerio que Dios nos ha dado de anunciar las buenas noticias, y después de aclarar la necesidad de darlas es que habla a cerca del poder que se manifiesta en medio de nuestra debilidad para que esas noticias (el tesoro) sea entregado a quienes no conocen de Dios.

En base a esta palabra, quisiera animarte a que la próxima vez que pienses en tu vasija de barro, en que aunque estés caído no estarás derribado, te preguntes si es por anunciar las buenas noticias entre los que se pierden.  Si no es por eso, no significa que Dios no vendrá en tu apoyo, El lo hará porque es fiel y tu eres su hijo, pero significa que quizá haya un grado de entrega a la causa que aún no tienes, quizá haya un nuevo nivel de compromiso con los que no han escuchado que debemos de abrazar, aunque eso pueda, de alguna manera, desgastar, agrietar o hasta romper nuestra vasija de barro.

Dios ha puesto el tesoro de las buenas nuevas en nuestras vasijas de barro para hacer mas grande su nombre, y para que al vernos, barro al fin, la gente glorifique a Dios por la obra poderosa que el hace por medio de nuestra debilidad, miserias y dificultades.

Hablar del contexto de este capitulo. Cap 2 y 3. Hay algo tremendo que Dios ha hecho en Troas.  Hechos 16.8-10. Un lugar de ruta necesario. Fue el escenario de la visión del “varón de Macedonia” y del a restauración de Eutico (hechos. 20.5-12). La vision del varón macedónico dio como resultado el paso del evangelio de Asia a Europa.  En Macedonia escribe 1 de Timoteo y 2 de Corintios. En corinto escribe 1 y 2 de Tesalonicenses y Romanos, En roma escribe Efesios, Colosenses, 2 Timoteo, Filemón y posiblemente Filipenses. En Europa escribe 10 de sus 13 cartas. 

2 comentarios:

Noemi dijo...

Excelente reflexión, Dios les bendiga grandemente.
Mi blog www.creeenjesusyserassalvo.blogspot.com

Edgar VIcente Rueda dijo...

Ese gran tesoro es el ESpiritu Santo el cual. Se encuentra en nuestro cuerpo lleno de. Debilidade como vasija de barro